Supervivencia psicológica para la vuelta al ciclismo:

Al fin ha llegado el ansiado día. Puedes salir a disfrutar de la bicicleta al aire libre. Tras sufrir en el rodillo durante horas (eternas), en las que mirabas constantemente las manecillas del reloj avanzar inusitádamente despacio, ha llegado el momento. 

Inspiras, coges aire por la nariz y una sonrisa se te dibuja en el rostro. Subes a la bicicleta y sin darte cuenta empiezas a dar pedales, acostumbrado a la inmovilidad del rodillo dentro de cuatro paredes, 29 km/h parecen ahora mucha velocidad.¡Qué bien poder disfrutar de nuevo del aire libre, surcando el asfalto con tus cubiertas aún sin desgastar!. Con qué facilidad se desliza la bicicleta, cómo añorabas estas sensaciones.

Pero la inocencia del paseo ciclista dura poco, a lo lejos divisas a otros especímenes rodantes. Sí, debe ser gente real que, atraídos por la promesa de libertad y aire fresco, han salido de sus guaridas. Esos seres te parecen aún más perezosos ahora que antaño y pronto vuelve a ti el espíritu ciclista que llevas dentro, esa parte que ansía ir más deprisa y pedalear más fuerte que ninguno de ellos. No importa que se trate de tu vecino, el cual parece haber engordado fruto de la forzada cuarentena a la que nos hemos visto sometidos. Tampoco prestas especial atención a los evidentes signos: lleva una bici antigua, monoplato, de aluminio y  le queda excesivamente pequeña. Su indumentaria tampoco te disuade y por supuesto el casco de plástico que lleva, aunque sospechas que es de su hijo, no va a disipar tus ambición de victoria. Tu vecino se presenta ante tus ojos como un mismísimo Peter Sagan edulcorado con arcobaleno.

¡A por él! Como si de un Quijote en su montura se tratase, te lanzas al sprint contra este pobre infeliz que apenas logra mantener recto el manillar. Las manos te sudan, cambias al 52 (¡quién pillase ese 53!) y bajas un par de piñones: pum, pum, pum, eres un martillo pilón con más ganas que estilo. Pero he aquí que tu víctima apenas ha percibido el ataque (seguía mirando su manillar) y le has pasado de largo. Según tus elucubraciones, probablemente algo asustado por la ferocidad de tu sprint. 

Sin embargo, la gloria es efímera y a los pocos segundos llega el arrepentimiento. El corazón está desquiciado y se queja como loco, golpeándote con fuerza en el pecho. El aire te falta y las piernas te flaquean, ¿qué está pasando? lactato y agujetas, la realidad te saluda con malas noticias, estás desentrenado. Olvídate de mirar tu pulso o los vatios, vas a ver números realmente malos. Ni se te ocurra montar más de una hora sobre la bicicleta a buen ritmo, la pájara está a la vuelta de la esquina, esperándote con ganas de saludar. 

Probablemente, sobre todo si llevas un tiempo en el mundo del ciclismo, ya lo suponías. Este deporte es muy poco agradecido y aunque podemos estar años para conseguir mejorar siquiera un poco, basta una semana sin entrenar para perder mucho de lo ganado. Lo difícil es saber cómo afrontar este retorno con optimismo y encontrar la motivación adecuada para, a pesar de haber perdido tanto, empezar a trabajar en recuperarlo.

Por eso, preocupados como estamos por nuestros ciclistas, en BeFITpro os traemos hoy una serie de ideas y consejos que si bien no os ayudarán a entrenar mejor sí conseguirán que lo hagáis con más ganas::

Todo el mundo empieza de cero: Piénsalo, tienes una oportunidad única. Es la primera vez que todos los compañeros de tu grupeta están igual de desentrenados. Por una vez se han igualado las condiciones. Tienes la posibilidad de entrenar bien y superar a aquellos que antes te parecían inalcanzables, aunque eso no debería ser tu principal objetivo ¿verdad?. Olvídate de aquel que durante este tiempo ha hecho más de 8 horas a la semana en el rodillo. Si es capaz de mantener la forma subido en esa máquina de tortura es que tiene una fuerza de voluntad admirable. No somos rival para él.

-Tienes muchas ganas de volver a entrenar: Mírate, estás como un niño pequeño, deseando salir a dar unas vueltas con tu bicicleta. Hace mucho que no tenías tantas ganas de disfrutar de la bici y eso se nota. Aprovecha esa motivación y deja que te embargue la ilusión por volver a rodar. Seguro que tienes muchos objetivos pendientes, rutas, algún puerto mítico por coronar o alguna cicloturista que no has hecho aún. Si el confinamiento te ha hecho reflexionar, sabrás que hay que aprovechar el momento. ¿Cuándo mejor que ahora?.

-Llega el buen tiempo: Lo peor del año ya ha pasado, meses de lluvia y frío. Sin embargo ahora viene el sol, el calor y los días de verano. En España, por suerte, disfrutamos de buen clima y eso va a hacer muy fácil que podamos salir a entrenar. Por otro lado la temporada va a acabar mucho más tarde este año, por lo que podremos extender nuestra forma hasta finales de año con facilidad y aprovechar los meses de septiembre y octubre.

-Vas a tener más tiempo para salir: En casa están hartos de ti, llevan dos meses y medio a tu lado y seguro que ahora nadie pone pegas si dices que te vas a dar una vuelta. 

-Habrá muchas cicloturistas durante el verano: Si todo va bien muchas de las pruebas y carreras se celebrarán durante este verano, sobre todo en el mes de agosto. Eso te da una oportunidad para fijar una meta cercana. Sí, es verdad que quizás es muy cercana y preferirías tener seis meses para prepararte, pero recuerda que el resto de ciclistas estamos igual que tú.

-Es el momento para empezar a entrenar bien: Con todo lo que hemos visto hasta aquí, queda claro que tienes una buena oportunidad para recuperar tu forma en poco tiempo. ISi lo haces correctamente podrás incluso superar tus máximas previas, pero para esto vas a necesitar la ayuda de un profesional que sea consciente de tu situación y sepa cómo llevarte a donde quieres llegar. Es el momento de dar ese paso que muchas veces te has planteado y empezar a prepararte con un entrenador de ciclismo que te escuche y se ajuste a tus necesidades. 

Es el momento de volver a disfrutar de la bicicleta.

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